martes, 19 de noviembre de 2013

Primeras veces


Todos pasamos por primeras veces en nuestra vida.
Muchas, muchas primeras veces.
Y no podemos evitarlo.
Necesitamos primeras veces, para hacer cosas.
Para aprender.
Para crecer.
Para vivir.

La primera vez que suspendemos.
La primera vez que sacamos una buena nota.
La primera vez que nos enamoramos.

¿Previo a eso?
La primera vez que emitimos un sonido.
La primera vez que reímos.
La primera vez que hablamos o que caminamos.

La primera vez que aprendemos a operar con números.
A analizar frases.
A hablar inglés o cualquier otro idioma.
La primera vez que escribimos o leemos.

La vida está llena de primeras veces, ¿verdad?
Aprendemos.
Crecemos.
Vivimos.
Somos.

Y presenciaremos las primeras veces de otros.
Y nos emocionaremos.


Temor y alegría a partes iguales.
¿Lo haré bien?
¿Qué puede salir mal?
¿En qué puedo fallar?

Las primeras veces muy, muy públicas.

Cuando te animas, como mucha gente, a abrir un blog.
A adentrarte en el mundo de la escritura.
A crear tus mundos, tu gente, otra vida paralela a la tuya.

Cuando, como también mucha gente, abres un canal de youtube.
Tus primeros y poco editados y trabajados vídeos.
Tus siguientes vídeos, más complejos y trabajados.
Cómo empiezas a crecer, poco a poco en ese mundo.

Cuando empiezas a leer.
Un libro, dos, tres...
Y luego van 20...30...40...
Y cada vez más.
Llega a tal punto, que piensas que si algún día te mudas, habrá más maletas o cajas con libros que con ropa.

Cuando te enamoras.
Sientes que vuelas.
Tu cielo.
Vuestro cielo.
Azul, libre de nubes, de imperfecciones.

Y cuando termina.
Tu cielo se nubla.
Ya no es vuestro.
Comienza la tormenta.
Y desaparece el dolor.

Todos tenemos inumerables primeras veces.
Algunas compartidas.
Otras direfentes.

¿Cuáles son vuestras primeras veces?

lunes, 14 de octubre de 2013

Abstracción del mundo exterior



Todos necesitamos nuestro tiempo a solas.
Un tiempo preciado para dejar volar a nuestra mente a lugares inhóspitos que sólo nosotros sabemos, que sólo nosotros conocemos.
Tu lugar, situación, pensamiento o sentimiento ideal.
Del que querrías nunca salir.
Vivir por siempre tu pequeña gran fantasía.
Tus momentos favoritos de la vida. De tu vida.

Tiempo para inventarnos historias.
Para exponernos a nosotros mismos cómo somos.
Lo que pensamos.
Lo que sentimos.
Nuestras alegrías.
Nuestros temores.
Miedos.

A veces, no puedes contarle a nadie todo, absolutamente todo lo que te concierne.
Y sólo puedes contártelo a ti mismo.
Una y otra vez.
Sentado en la silla.
Tumbado en la cama.
Con los pies mirando hacia el techo...

Al final, llegando siempre a la misma conclusión.
Hay que volver al mundo real.
Por mucho que nos pese.
Hay que hacerlo.
A la realidad.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Valorar lo que se tiene, por encima de lo que se quiere



Y de eso trata la vida. De aprender que debemos valorar más lo que tenemos. Y menos lo que queremos.
Lo que tenemos, está, pero si no lo cuidamos, se irá. Y es posible que lo perdamos si estamos abstraídos en aquello que queremos. Y cuando nos demos cuenta de que lo que de verdad nos hacía felices era lo que teníamos, comprenderemos que debimos ciudarlo. Lo comprenderemos, cuando lo hayamos perdido. Cuando ya no exista la posibilidad de enmendar el camino que recorrimos mal. De volver en el tiempo y recuperarlo. Lo que teníamos y ahora queremos.
Cuando sepamos que hemos perido lo que más queríamos en nuestra vida, aprenderemos una lección más.
Una más.
De miles.

lunes, 12 de agosto de 2013

La dejas ir, la dejas marchar



Solo necesitas la luz cuando se apaga.
Solo añoras el sol cuando comienza a nevar.
Solo la amas cuando se va.
Solo sabes que estuviste bien cuando estás de bajón.
Solo odias la carretera cuando estás lejos de casa.
Solo la amas cuando se va.

La ignoras, excluyes y apartas cuando la tienes, y te quejas cuando se va.
Era tu sueño, que tardó en llegar, y tan veloz como un relámpago la dejaste marchar. La esperaste tanto tiempo y finalmente no la supiste mantener a tu lado. Pero qué quieres si todo lo que tocas se va. Desaparece.
La dejaste marchar.
Y ella se fue.

lunes, 29 de julio de 2013

Complejos



Todos hemos tenido o tenemos complejos.
De una u otra forma.
De una u otra parte de nuestro cuerpo.
Y seguirá con el tiempo.

Siempre habrá gente que quiera hundirnos por algún aspecto físico nuestro.
Y ese es el problema.
Nos obcecamos tanto con lo que nos dicen que no vemos más allá de la maldad.
No vemos que cada uno tiene unos rasgos, un cuerpo, y debería estar contento con tener uno, con vivir.

Es cierto que pueden no gustarnos partes de nuestro cuerpo, y yo me incluyo, pero no voy a contar mis problemas o mis no-problemas.

Nadie debería meterse con el fisico de nadie.
Puede desencadenar cosas muy, muy hirientes.
Puede desencadenar en una enfermedad, una enfermedad grave.
Incluso puede desembocar en la muerte.

Y muchas veces no lo sacamos a la luz.
No contamos nada.
A nadie.
Y eso puede hundirnos más y más.

Por eso deberíamos contarlo.
Recibir apoyo. Ayuda.
Y superarlo.

Darnos cuenta de que realmente lo que importa no es el fisico, que al final los pechos se caen, sufrimos cambios metabólicos y a todos nos saldrán arrugas.
Sólo es una coraza que nos cubre.

Lo que realmente importa, lo que deberíamos ver, es lo de dentro.
Personalidad y sentimientos.
Eso.