viernes, 20 de febrero de 2015

Domingo



Si, es domingo.
Y sí, he puesto a trabajar a mi mente.

He volado durante horas a lugares que sólo habitan en mi mente.
Lugares creados por mi.
Día tras día.
Y así muchos años.
Casi 18.
Y los que quedan.

Porque los domingos no sirven para otra cosa.
A mi no me sirven para otra cosa.
Para ser feliz.
Disfrutar.
Sentir lo que sea en la piel.
El frío o el calor.
El sol o la lluvia.
Pero sentir.
Sentir siempre.

Y para escribir.
Para escribir donde sea.
En un momento de lucidez creativa, de inspiración.
Escribir en un folio.
O en el ordenador.
En el móvil.

Cualquier momento es bueno para crear.
Cualquier momento es bueno para sentir.

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