viernes, 29 de enero de 2016

Vida || 29 ENERO 2016

He llorado mil noches en silencio.
He soñado despierta, mil días, que te tenía.
He escrito versos en mi más profunda oscuridad, solo iluminada por esperanzas y sueños.
Todo eso que jamás que cumplirá. Aquello que queremos y no podemos tener.
Anhelos y esperanzas que terminan precipitándose hacia el abismo de lo perdido y olvidado.

Qué caprichosa la vida que, poniéndonos la miel en los labios, nos termina arrebatando hasta el latido de nuestro corazón.



Y el destino, guía de la vida, consciente y conocedor de todas las piedras que saltaremos, y también con las qu nos tropezaremos.
Nadie sabe por lo que he pasado, solo yo.
Nadie sabe todo lo que me queda por disfrutar y sufrir, ni siquiera yo.
Caeré mil veces, y siempre me levantaré, hasta que cuerpo y alma desfallezcan.

Destino y vida. Todo dirigido por una misma persona. Yo.
No puede existir destino sin vida, ni vida sin destino.
Siempre tenemos que tener algo por lo que vivir, luchar y avanzar.
Continuar cumpliendo metas y sueños, para vivir de la mejor forma posible, disfrutando todo el tiempo que tenemos antes de quedar reducidos a nada.
A un puñado de cenizas olvidado en algún rincón.

Vida, muerte y destino unidos en un solo individuo para siempre.
Hasta el fin de los días.

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