lunes, 24 de octubre de 2016

(Des)Conocidos

  Eran como desconocidos destinados a encontrarse. Pareciese que no entendían las coincidencias del destino, esos momentos en que sus miradas se encontraban buscándose entre en gentío. Cuando los pasos de uno, le guiaban hasta el otro, cruzándose en un accidental encuentro perfectamente preparado.
  Parecían huir de ellos mismos cuando se encontraban, intercambiando rápidas y torpes palabras, esperando el momento justo para alejarse a toda prisa de aquel, para ellos, incómodo momento.

  Vivían su vida pensándose en silencio, soñándose sin poder alcanzarse, sin querer encontrarse. Las caricias mentales eran su límite. Todo quedaba en una mera relación mental ligada a esos sentimientos que los unían sin saberlo.
  Por que no, no sabían que sus cuerpos deseaban lo mismo. Unirse. Convertirse en uno por un momento. Sentirse. Sentir sus cuerpos entrelazados, besándose y acariciándose. Sentir el uno los susurros del otro en cada latido.
  Ocasionalmente, se admitían su amor, a solas, a algún kilómetro de distancia quizá. Cada uno en su habitación, encerrado con sus pensamientos. Gritando en prolongados suspiros lo que sentían, sus miedos e inseguridades, sus impulsos.
  Se pasaban las noches, oscuras y silenciosas, pensándose y soñándose infinitamente.
  Con las primeras luces del alba, todo aquello se esfumaba, desaparecía.

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